Un descargo sin filtro
Un descargo sin filtro
Todo comenzó cuando el podcast Modo Cahuín difundió registros que mostrarían el estado en que fue entregada la vivienda tras la salida de la pareja. Las imágenes rápidamente se viralizaron y encendieron las redes sociales.
Posteriormente, el tema fue abordado en el programa de espectáculos Qué te lo digo, donde los panelistas no escatimaron en comentarios. Según lo expuesto en pantalla, el inmueble —un departamento de alto estándar— habría sido entregado en condiciones deplorables, con espacios como cocina, baño y balcón visiblemente deteriorados, presencia de grasa acumulada, basura y suciedad.
Pero eso no fue todo. A la polémica por el estado del lugar se sumaron antecedentes sobre una supuesta deuda por gastos comunes y una eventual orden de desalojo, la cual habría estado relacionada con reiterados reclamos de vecinos por ruidos molestos y gritos.
Un arriendo millonario bajo la lupa
Uno de los aspectos que más llamó la atención fue el elevado costo del arriendo. En el programa, la exmodelo y panelista Daniella Campos reveló que el canon mensual alcanzaba aproximadamente los 3,5 millones de pesos.
Según detalló, el financiamiento del departamento se distribuía de la siguiente manera: un millón de pesos habría sido aportado por el exmarido de Merino, Claudio Labbé, correspondiente a pensión de alimentos; otro millón y medio lo pagaba Andrea Marocchino; y los 500 mil pesos restantes corrían por cuenta de la propia actriz.
Las cifras elevaron aún más la controversia, considerando que se trataba de una propiedad de alto valor en uno de los sectores más exclusivos de Santiago.
Los duros dichos en televisión
Durante la emisión de «Qué te lo digo», el periodista Sergio Rojas lanzó fuertes calificativos al referirse a las imágenes exhibidas.
En pantalla, describió el departamento con epítetos como “asqueroso”, “inmundo” y “desaseado”, asegurando que las condiciones eran impropias incluso para una ocupación informal. Sus palabras generaron un intenso debate en redes sociales, donde usuarios se dividieron entre quienes respaldaban las críticas y quienes consideraban excesivo el tono utilizado.
Rojas fue más allá e interpeló directamente a la actriz, cuestionando su responsabilidad como arrendataria y vinculando el estado del inmueble con su estilo de vida. Sus declaraciones rápidamente se replicaron en distintos medios digitales, amplificando el impacto del caso.
La versión de Pancha Merino
Frente a la ola de comentarios, Pancha Merino rompió el silencio en conversación con BioBioChile, donde entregó su versión de los hechos.
Según explicó, tras la separación acordaron que ella abandonaría el departamento un viernes y que Andrea Marocchino lo haría el lunes siguiente. En ese contexto, él se habría comprometido a coordinar y pagar la limpieza final, considerando que poseía más de la mitad de los muebles del lugar.
“Él quedó de limpiar”, aseguró la actriz, agregando que también existieron problemas con cheques entregados a la dueña del inmueble, los cuales tendrían firma disconforme, situación que habría tensionado aún más la relación con la propietaria.
Merino además sostuvo que no contrataron un servicio de aseo previo a la mudanza porque —según su argumento— el departamento volvería a ensuciarse mientras se realizaba el retiro de pertenencias. A esto sumó otro antecedente: afirmó que el hijo de Luciano Marocchino habría mantenido objetos personales en la vivienda durante siete meses, incluso después de que la relación de la pareja ya había terminado.
Una polémica que trasciende lo doméstico
Más allá del estado puntual del departamento, el caso ha abierto una discusión sobre responsabilidad compartida, convivencia tras una ruptura y el impacto de la exposición mediática en conflictos privados.
En el mundo de la farándula, donde cada detalle puede convertirse en titular, la situación de Pancha Merino demuestra cómo un problema doméstico puede escalar rápidamente a nivel nacional. Las imágenes filtradas, los comentarios televisivos y las declaraciones cruzadas han configurado un escenario donde la opinión pública actúa como juez inmediato.
Por ahora, la polémica sigue generando reacciones. Mientras algunos esperan eventuales acciones legales o aclaraciones formales, otros observan atentos el desarrollo de un nuevo capítulo en la agitada historia sentimental y mediática de la actriz.
Lo cierto es que, en el espectáculo chileno, ningún episodio pasa desapercibido. Y cuando se mezclan rupturas amorosas, arriendos millonarios y declaraciones incendiarias, el resultado es una controversia que difícilmente se apaga en pocos días.
