Una complicada separación
NO NECESITAS UNA MAMÁ, NECESITAS REHABILITACIÓN
Hay separaciones que pasan desapercibidas. Y hay otras que se convierten en el tema de conversación de todo un país. La ruptura definitiva entre Fernando Solabarrieta e Ivette Vergara fue, sin lugar a dudas, de las segundas. Pero lo que terminó de encender la mecha no fue el quiebre en sí mismo, sino las palabras que el propio periodista usó para explicarlo. Palabras que las redes sociales no le perdonaron, y que generaron una tormenta de críticas que todavía resuena.
VEINTE AÑOS, UNA PAREJA DE TELEVISIÓN Y UNA CRISIS QUE VENÍA DE LEJOS
Para entender el quiebre, hay que entender la historia. Fernando Solabarrieta e Ivette Vergara fueron durante más de dos décadas una de las parejas más reconocidas y queridas de los medios chilenos. Él, el comentarista deportivo de voz inconfundible, el mismo que inmortalizó el triunfo olímpico de Nicolás Massú con un relato que quedó grabado en la memoria colectiva del país. Ella, una de las animadoras más versátiles y queridas, con una trayectoria que incluyó festivales, programas matinales y una presencia en pantalla que la convirtió en un rostro familiar para varias generaciones de chilenos.
Juntos formaron familia, tuvieron hijos, y construyeron una vida pública que muchos admiraban. Pero detrás de esa imagen, las cosas distaban de ser perfectas.
Los primeros indicios serios de que algo andaba mal comenzaron a circular en 2023, cuando el periodista desapareció repentinamente de los medios y de sus redes sociales. Primero fue el silencio. Luego, las especulaciones. Y finalmente, la confirmación de lo que muchos ya sospechaban: Fernando Solabarrieta se había internado en una clínica de rehabilitación en México, para enfrentar su adicción al alcohol. Una adicción que, según se supo con el tiempo, le había costado ya trabajos importantes, incluyendo su salida de radio Biobío y de ESPN.
CUATRO MESES EN MÉXICO Y UNA RECONCILIACIÓN QUE NO DURÓ
La estadía en México fue de aproximadamente cuatro meses. Un proceso duro, íntimo y que el propio periodista describió posteriormente con términos que no dejan lugar a dudas sobre la gravedad de la situación. En una entrevista posterior, Solabarrieta admitió que había llegado a "coquetear con la muerte" durante ese período, lo que dimensiona el nivel de profundidad de su crisis.
Cuando regresó a Chile, todo parecía apuntar a un nuevo comienzo. Las imágenes del reencuentro con Ivette y sus hijos circularon por las redes con comentarios llenos de emoción y apoyo. La pareja volvió a vivir junta. El periodista retomó progresivamente su actividad laboral. Los fans de ambos respiraron aliviados.
Pero la reconciliación fue más frágil de lo que parecía. No pasó mucho tiempo antes de que los rumores volvieran a instalarse. Según trascendió desde el mundo del espectáculo, Solabarrieta habría vuelto a frecuentar ambientes nocturnos y a tener comportamientos que pusieron en alerta a Ivette. El programa de farándula Que te lo digo fue uno de los primeros en dar cuenta de la situación, señalando que la pareja había vuelto a distanciarse.
