Una emotiva revelación

LA HUMORISTA Y LA HISTORIA MÁS IMPACTANTE Y EMOTIVA QUE JAMÁS HABÍA CONTADO SOBRE SU MATERNIDAD


Hay historias que se cuentan mejor con el tiempo. Esas anécdotas que en el momento vivido son puro caos, nervios y desconcierto, pero que con los años ganan en perspectiva y terminan siendo parte del relato de vida que uno guarda con más cariño. Belén Mora tiene muchas de esas historias. Es comediante, actriz, madre, referente de honestidad brutal en un medio que a veces premia lo contrario. Y esta semana, en una conversación íntima que quedó para la historia, compartió una de las más impactantes: cómo se enteró de que estaba esperando a su hijo mayor sin haber ido al médico buscando eso, sino buscando algo completamente diferente y bastante más aterrador.

El espacio fue el podcast *Mamá por siempre*, de TVN, conducido por María Luisa Godoy. Un formato íntimo, sin estridencias, donde las invitadas hablan de maternidad desde un lugar real y sin filtros. Y Belén Mora, fiel a su estilo, llegó exactamente con eso: realidad sin anestesia y una historia que mezcla el susto, la sorpresa y la alegría en proporciones iguales.

**El punto de partida: una sospecha que no era embarazo**

Todo comenzó, como tantas cosas importantes en la vida, por algo completamente inesperado. La actriz y comediante recordó cómo supo que esperaba a su hijo mayor, Samuel, cuando ya tenía 17 semanas de embarazo. El relato partió cuando la conductora le preguntó por sus embarazos y por el impacto que tuvo enterarse de que estaba esperando a su primer hijo. Allí, Belén reveló que no llegó al médico pensando en un embarazo, sino por una situación completamente distinta. 

Así que no hubo test de embarazo revisado ansiosamente en el baño. No hubo síntomas que la hicieran sospechar. No hubo ninguna de esas señales que normalmente abren el capítulo de la maternidad en la vida de una mujer. Lo que había era una preocupación de salud, una posibilidad que cualquiera encontraría angustiante: la sospecha de un tumor.

Su madre fue quien la miró y le dijo directamente que creía que ella estaba esperando guagua. Ante la duda, ambas fueron al ginecólogo, y la mamá le dijo al médico que creía que su hija estaba esperando guagua.  Una intuición materna que, como se vería después, tenía toda la razón del mundo. Pero que en ese momento el diagnóstico médico inicial contradijo completamente.

El médico la auscultó y encontró que ella tenía un tumor. Ese día tenía programada una biopsia y una ecografía.  Imagínense la escena: una joven de 20 años que llega al médico acompañada de su mamá, creyendo que podrían estar ante un embarazo, y sale con la información de que lo que tienen entre manos es otra cosa completamente distinta, algo que ameritaba una biopsia. El susto habrá sido mayúsculo.

**El giro que nadie esperaba**

Pero entonces llegó la ecografía. Y con ella, uno de esos momentos de la vida que difícilmente se olvidan. La ecografía cambió por completo el diagnóstico: el tumor que el médico encontró tenía 17 semanas, y era un niñito. 

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