Una sorprendente confesión
¿POR QUÉ EL HUMOR CHILENO FRACASA EN PANTALLA?
Hay momentos en que alguien dice en voz alta lo que todos piensan en silencio, y eso tiene un efecto inmediato: genera conversación, incomoda a unos cuantos, y le da la razón a quienes llevan años viendo cómo el humor televisivo chileno tropieza una y otra vez con la misma piedra. Eso fue exactamente lo que ocurrió en el último episodio de *Only Friends*, cuando Paola Troncoso, la actriz detrás de la icónica "Chofi" de *Detrás del Muro*, se sentó frente a José Antonio Neme y dejó caer una reflexión que no tiene desperdicio.
La pregunta que lo desató todo fue directa y sin anestesia, tal como suele ser el estilo de Neme: ¿por qué a los otros programas de humor de la televisión chilena no les va bien? Una pregunta incómoda, de esas que podrían hacer que cualquier invitado se ponga a titubear o a dar vueltas con respuestas diplomáticas. Pero Paola Troncoso no es de ese tipo de figuras. La actriz, acompañada por su compañero de aventuras faranduleras Patricio Fuentes —el famoso "Cabo Tapia"—, respondió con una claridad que pocas veces se ve en el mundo del espectáculo nacional.
**La emoción como punto de partida, no la carcajada**
Lo primero que subrayó Troncoso fue algo que parece sencillo pero que en la práctica muy pocos actores de comedia realmente entienden o aplican: el humor no nace de querer hacer reír, sino de construir desde adentro hacia afuera. Según explicó, ella parte siempre desde la emoción del personaje, desde entender genuinamente qué le está pasando a esa persona en ese momento. Y ahí, en ese espacio humano y verdadero, es donde aparece lo gracioso de manera orgánica y espontánea.
Esta visión no es menor. Hay toda una filosofía detrás de esa afirmación. Cuando un actor está completamente metido en el mundo interno de su personaje, la comedia surge como consecuencia natural de cómo ese personaje reacciona ante las situaciones que enfrenta. La risa del público no es el objetivo, es el resultado.
**La frase que nadie quería escuchar pero todos necesitaban oír**
Y entonces llegó la bomba. Con la tranquilidad de quien sabe exactamente de lo que habla, Troncoso advirtió sobre uno de los errores más comunes en el rubro: cuando el actor quiere ser gracioso, parte mal. [
Esas siete palabras resumen años de programas fallidos, de sketches que no funcionan, de temporadas enteras de comedia que se estrenan con fanfarria y terminan canceladas en silencio. El error de raíz está en el punto de partida equivocado: si el actor sale al escenario o se para frente a la cámara con el objetivo principal de arrancar una carcajada, ya perdió. El público lo huele de inmediato. Hay algo en el instinto del espectador que detecta cuando alguien está actuando para ser gracioso en lugar de simplemente ser. Y esa diferencia, por pequeña que parezca en teoría, es abismal en la práctica.
La Chofi, el personaje que Troncoso ha llevado al estrellato en los últimos tiempos, es el ejemplo perfecto de lo que ella predica. La actriz fue enfática en señalar que sus personajes no son de muletilla, y que la Chofi sale con cosas que la gente no se imagina. Eso es exactamente lo opuesto al humor formulaico: no hay un chiste enlatado esperando ser disparado, no hay una frase de cabecera que el público espera escuchar y aplaude mecánicamente. Hay un personaje vivo, impredecible, que sorprende incluso a quienes lo siguen de cerca.
