El amor eterno a un hijo

La música como puente entre dos mundos y el amor eterno a un hijo 


Hay historias que no se olvidan. Hay dolores que trascienden la pantalla, que llegan hasta el corazón de quienes los escuchan y que, con el tiempo, se transforman en algo más grande que la tragedia misma. La historia de Mariana Derderian es una de esas. Una historia de amor incondicional, de culpa devastadora, de búsqueda espiritual y, sobre todo, de una madre que encontró en la música la manera de seguir sintiendo a su hijo.

**La tragedia que lo cambió todo**

Corría mayo de 2024 cuando la vida de esta reconocida actriz chilena se partió en dos. En la madrugada de ese miércoles fatídico, en su casa de la exclusiva comuna de Vitacura, en Santiago, comenzó un incendio que en apenas 40 minutos consumió absolutamente todo. Mariana alcanzó a darse cuenta del humo, intentó desesperadamente sacar a su hijo menor Pedro junto a otros familiares que estaban en el lugar. Se intentó ingresar a la habitación incluso por el tragaluz, pero el fuego ya lo había tomado todo. Fue imposible llegar a tiempo.

Pedro tenía tan solo seis años. Una vida entera por delante. Una voz que cantaba. Una risa que llenaba los espacios. Y de repente, ya no estaba.

Cuando llegaron los bomberos y confirmaron lo inevitable, Mariana se descompensó. Estuvo tres días hospitalizada, quemada por dentro —como ella misma lo ha descrito— incapaz de soportar el peso de lo ocurrido. Luego fue trasladada a casa de su hermana. El mundo del espectáculo nacional quedó en shock. Figuras como Benjamín Vicuña expresaron públicamente su conmoción, especialmente conmovido porque el incendio ocurrió un día 8 y Pedro tenía la misma edad que Blanca, su hija fallecida años antes.

**Una madre envuelta en culpa**

Uno de los aspectos más desgarradores de este proceso ha sido la manera en que Mariana habló sobre la culpa. En conversaciones que dio en diferentes programas y podcasts a lo largo de los meses siguientes, la actriz fue abriendo su corazón con una valentía poco común en el mundo del espectáculo.

La culpa es quizás el sentimiento más cruel que acompaña a quienes sobreviven una tragedia de este tipo. La mente empieza a construir escenarios alternativos, a preguntarse qué habría pasado si las cosas hubieran sido distintas. Mariana lo vivió en carne propia. Se imaginó situaciones donde ella podría haber entrado y rescatado a Pedro. Esos pensamientos la consumían. La hospitalización fue consecuencia directa de ese tormento interno que no encontraba salida.

Y sin embargo, poco a poco, fue buscando caminos para soltar ese peso.

**El camino de la sanación: "Me he hecho de todo"**

Mariana Derderian no se quedó quieta frente al dolor. Lo enfrentó con todas las herramientas que estuvo a su alcance. En conversación con Pamela Díaz en el programa "Sin Editar", la actriz fue transparente y contó que exploró de todo: constelaciones familiares, lecturas de carta astral, regresiones, y sesiones de canalización espiritual.

Fue precisamente en una de esas canalizaciones donde ocurrió algo que marcó un antes y un después en su proceso de duelo. La especialista le informó que Pedro estaba bien, que estaba jugando con la Chuleta —la mascota de Mariana—. Pero la frase que verdaderamente la sacudió, la que le abrió algo por dentro, fue un mensaje que, según el relato, provino directamente de su hijo: "Mamá, no es tu culpa."

Esas cinco palabras fueron suficientes para que algo en Mariana comenzara a respirar de nuevo. Ella misma le preguntó a Pamela Díaz si entendía la magnitud de lo que esa frase significaba para ella. Era la absolución que su mente no podía darse a sí misma, viniendo de donde más necesitaba recibirla

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